Esta semana conté un poco sobre el nuevo enfoque que estoy llevando con mi alimentación y salud digestiva. Y honestamente, varias personas me preguntaron algo muy válido:
“Bueno… ¿y cómo te ha ido realmente?”
Así que aquí va el update real, sin romantizarlo demasiado 😂
Primero que todo, tengo que hacer un pequeño paréntesis.
A través de los años me he dado cuenta de algo importante sobre mí:
yo no soy ese tipo de persona que puede llegar un lunes, cerrar un capítulo de su vida y abrir otro completamente distinto de un solo golpe.
No puedo simplemente decir:
“a partir de mañana voy a dormir perfecto, comer perfecto, hacer ejercicio perfecto y tener hábitos perfectos”.
Mentalmente… me abruma demasiado.
Y honestamente, en este momento, entre los cambios de alimentación, darle prioridad al sueño, tratar de moverme más y otros temas personales que estoy trabajando… ya estoy rozando un límite donde sí me siento un poco saturada.
Pero bueno, eso lo voy a dejar para otro post 😂
Volviendo al tema de la alimentación, justamente por eso decidí empezar poco a poco.
En vez de intentar cambiar absolutamente todo al mismo tiempo, escogí ciertos puntos específicos para empezar primero.
Y los primeros dos hábitos que decidí trabajar fueron:
- reducir/eliminar los alimentos que me recomendaron quitar,
- y empezar a comer más despacio.
Dije:
“ok, estos dos los puedo empezar a trabajar desde ya”.
Ahora sí… ¿cómo me ha ido?
Ha sido TODO un tema 😂
Por ejemplo, empecemos con el gluten.
Yo muy emocionada la primera semana dije:
“voy a cocinar más”.
Entonces me hice unos bowls con salmón, arroz, pepino… porque amo la comida con inspiración asiática.
Y dije:
“voy a hacerme una salsita rica”.
Bueno.
Dos días después me di cuenta de que la salsa de soya tiene gluten 😂
Y yo:
“diablos… ya empecé mal”.
Y honestamente eso me hizo darme cuenta de algo importante:
quitar gluten no es solamente dejar de comer pan o pasta.
Es empezar a revisar TODO.
Las etiquetas.
Los ingredientes.
Las salsas.
Los pequeños detalles que uno normalmente ni piensa.
Y sí, honestamente el proceso no ha sido perfecto.
Sí me ha pasado que como algo y después descubro que tenía gluten.
Pero creo que lo importante es que ahora estoy muchísimo más consciente y ya estoy empezando a aprender qué revisar y qué no.
También he estado buscando productos alternativos:
panes sin gluten,
galletitas,
otras opciones.
Y ahí voy probando 😂
Hay cosas que me gustan.
Hay otras que definitivamente no repetiría jamás.
Y poco a poco voy viendo qué sí se siente sostenible para mí y qué no.
Luego vino el tema de la cafeína.
Yo antes tomaba dos cafés al día en el trabajo:
uno después del desayuno
y otro después del almuerzo, generalmente acompañado de algún bocadito dulce porque me daba ansiedad de azúcar.
Y honestamente… después de dos días sin café dije:
“ok, necesito sustituir esto por algo porque me estoy volviendo loca” 😂
Entonces encontré un café descafeinado y un creamer vegetal súper rico que no tiene lactosa ni caseína.
Y honestamente eso me ayudó muchísimo.
Ahora generalmente me hago ese cafecito después del almuerzo y me ayuda bastante con esa ansiedad de comer algo dulce.
Claro… no es lo mismo.
No me despierta igual.
Pero honestamente, dentro de todos los cambios, ese probablemente ha sido de los más fáciles.
Luego está el tema de las carnes rojas.
Y honestamente, dentro de la comida que hago en la casa, sí me he mantenido bastante entre pescado y pollo.
Creo que lo difícil es más cuando salgo a comer.
Y aquí voy a ser completamente honesta:
el fin de semana pasado fui a visitar a mi mamá a Vara Blanca y fuimos a almorzar… y pedí olla de carne 😂
Y sinceramente no me arrepiento.
La disfruto muchísimo.
Es uno de mis platillos favoritos.
Y en ese momento dije:
“no quiero dejar pasar esto”.
Y honestamente tampoco lo veo mal.
Porque al final del día, fuera de eso, sí he reducido muchísimo el consumo de carnes rojas.
Entonces trato de verlo desde equilibrio y no desde culpa.
Y supongo que justamente eso es algo que estoy tratando de aprender en este proceso.
Ahora… el cambio más difícil definitivamente ha sido la lactosa y la caseína.
Porque no es solamente “tomar productos sin lactosa”.
Ese fue mi primer error 😂
Resulta que muchos productos sin lactosa igual tienen caseína, que es otra proteína láctea que me recomendaron eliminar.
Entonces si quiero tomar leche, tiene que ser vegetal o una leche específica tipo A2.
Y ahí fue donde entré un poquito en depresión 😂
Porque los helados… ok, puedo sustituirlos por una nieve o buscar otras opciones.
Pero el queso…
El queso sí me duele 😭
Quien me conoce sabe que yo soy un ratoncito.
AMO el queso.
A cualquier hora.
Y honestamente eso sí ha sido difícil.
Porque uno dice:
“ok, me hago una pizza sin gluten”.
Pero… ¿y el queso? 😂
Y honestamente sí he tenido un par de excepciones.
Por ejemplo, cuando salimos a desayunar los fines de semana, muchas veces me traen una tortillita con queso y sí me la he comido.
Y honestamente la disfruto muchísimo.
Pero también trato de ver el panorama completo y recordar que antes consumía muchísimo más queso, helados, yogures y lácteos en general.
Entonces sinceramente siento que, considerando mi historial, lo estoy haciendo bastante bien.
Y eso también me hace sentir orgullosa de mí misma.
Luego está el tema de comer más despacio.
Y honestamente… qué difícil 😂
Porque uno cree que sabe comer despacio hasta que se da cuenta de que lleva toda la vida comiendo rapidísimo.
Pero sí he tratado de trabajarlo muchísimo más conscientemente.
Obviamente no sale perfecto.
Y yo ya sabía desde el inicio que este iba a ser un hábito largo de cambiar.
Hay momentos donde sí me doy cuenta de que vuelvo a acelerar, especialmente si estoy viendo televisión, usando el celular o comiendo con mucha gente.
Y de repente me agarro y digo:
“ey, despacio”.
Y vuelvo a bajar el ritmo.
Pero sí he notado algo curioso:
ahora soy de las últimas personas en terminar de comer con mis compañeros de trabajo 😂
Y antes siempre era de las primeras.
Entonces digo:
“ok… algo sí está cambiando”.
Eso sí, todavía no logro comer sin pantallas.
Y honestamente quiero ser completamente transparente con eso también.
Todavía veo tele o uso el celular mientras como.
Pero de nuevo:
una cosa a la vez.
Y otra cosita que he estado implementando es tomar caldo de hueso en las mañanas.
Y honestamente…
sí sabe medio diablos 😂

Pero ya me he ido acostumbrando.
Le echo un poquito de limón y mejora bastante.
Ahora… muchas veces me preguntan:
“ok, pero con tanto cambio y sacrificio… ¿realmente has sentido alguna diferencia?”
Y honestamente sí.
Sí he sentido cambios.
Y aunque el proceso no ha sido perfecto, honestamente no necesito que lo sea ahorita.
Creo que el cambio más tangible ha sido sentirme mucho más liviana.
Antes constantemente me sentía súper pesada e inflamada después de comer.
Y sí, todavía hay días donde como de más y obviamente me siento llena.
Pero es una sensación diferente.
Ya no es esa pesadez horrible que sentía antes, como si el cuerpo estuviera colapsando.
Y también me levanto diferente.
Me levanto más vacía, más ligera, incluso con hambre.
Y honestamente eso me gusta muchísimo porque antes me despertaba sintiéndome pesada desde que abría los ojos.
Otro cambio enorme han sido mis idas al baño 😂
Y sí, vamos a hablar de esto porque honestamente cuando uno tiene problemas digestivos durante años, esto se vuelve importante.
Desde hace tiempo el estreñimiento había mejorado bastante, pero todavía había muchísima irregularidad.
Y ahora honestamente siento que todo está muchísimo más activo.
Estoy yendo dos o hasta tres veces al día.
Y sinceramente para mí eso es una belleza 😂
Porque siento que mi cuerpo está funcionando mejor.
La consistencia todavía no siempre es perfecta, pero definitivamente noto mejoría.
Y eso me tiene demasiado feliz porque honestamente siempre ha sido un tema importante para mí.
También he sentido muchísimo más gas.
Y honestamente no me encanta 😂
Especialmente en las noches.
Pero al mismo tiempo entiendo que mi microbiota probablemente está cambiando y ajustándose, entonces trato de verlo como parte natural del proceso.
Y honestamente creo que eso resume muchísimo cómo me siento ahorita con todo esto:
no perfecto,
no lineal,
no mágico.
Pero sí diferente.
Y por primera vez en mucho tiempo siento que estoy intentando entender mi cuerpo en vez de pelearme con él.
Y honestamente… eso ya se siente como un cambio enorme.
Deja un comentario