¿Qué pequeño paso puedo sostener hoy y esta semana con paciencia? – Esta fue la reflexión con la que cerré la semana pasada y efectivamente me senté a pensar en ello. Primero que todo tuve que sentarme y aterrizar, pensar en mis prioridades y entender realmente el tiempo que dispongo y determinar por donde quería empezar… Y sí, efectivamente decidí empezar desde lo más básico.
Mi prioridad actual es clara: mi trabajo y mi trabajo final de graduación de la maestría, que me consume gran parte del tiempo. A eso se suma algo que atraviesa todo lo demás: mi salud, tanto física como mental. Por eso me inspiré en el libro El Club de las 5 de la Mañana para escoger tres hábitos que nutrieran lo físico, lo mental y lo emocional — lo que el autor llama “las tres victorias interiores”: mover el cuerpo, nutrir la mente y cuidar el alma.
Así que, dentro de la victoria física, decidí estirar mi cuerpo al menos cinco minutos. En el ámbito mental, leer al menos 10 páginas al día. Y dentro del plano emocional, escribir una frase —ya sea de gratitud, afirmación o reflexión— en mi diario. Todo esto, cada día.
Y bueno… sí, yo sé, suena súper fácil. Pero me di cuenta de varias cosas.
Primero, que la hora del día en que uno hace el hábito importa muchísimo. Por ejemplo, se me hizo súper fácil leer antes de dormir, porque ya era algo que medio estaba integrado en mi rutina. Pero el hábito de estirar el cuerpo… entre semana lo hice sin problema apenas me levantaba, pero el fin de semana me distraje y me dije “más tarde”… y nunca pasó. Me doy cuenta de que necesito ser consciente de cuándo los hábitos fluyen mejor, y apoyarme en esos momentos.
También me pasó que olvidé escribir mi frase dos días. No tengo el hábito de sentarme en ese escritorio por la noche, y ahí es donde tengo el diario… así que ni lo veía. Aprendí que también necesito dejarme señales visibles para recordarme lo que quiero construir.

Por eso, para esta semana decidí hacer algunos ajustes: voy a estirar apenas me levante, sin falta. Y voy a dejar mi diario en la mesita de noche, junto al libro que leo antes de dormir, para no olvidarlo.
Sobre cómo me sentí con este pequeño experimento… tengo sentimientos encontrados. Me cuesta ver el valor de lo que es tan básico, pero al mismo tiempo entiendo el poder de empezar pequeño. Me di cuenta de que aún no estoy lista para aumentar la dificultad en todo, especialmente con los estiramientos y el journaling.
Pero con la lectura sí: esta semana voy a subir a 20 páginas diarias. Vamos a ver qué tal me va.
Debo confesar que mi “yo” exigente está ahí encima mío, empujando por agregar más hábitos y gritando que quiere ver cambios ya, pero yo misma me doy cuenta que no quiero volver a caer en el mismo ciclo en el que he caído antes, quiero probar haciendo las cosas diferente esta vez.
Y si algo he sentido esta semana, es esperanza.
Esperanza de que sí puedo cambiar, aunque sea paso a paso.
Esperanza de que, si soy honesta conmigo misma y realista con mis límites, puedo ver el cambio que deseo construir.
Porque al final del día, todo se resume en esto:
tener paciencia también es un hábito. Y quizá, el que más me cuesta.
Deja un comentario