
Debo confesar que desde la última publicación se me ha hecho todo un mundo tomar el tiempo y hacer un espacio para sentarme a escribir. La realidad es que no se siente bonito aceptar el hecho de que caí en una depresión… y no paraba de decirme y preguntarme cosas como: Pero si ya sabe que el cáncer se eliminó, ¿por qué me siento así?, si todo ha ido saliendo bien y ya estoy en la última etapa del tratamiento, ¿por qué me siento triste?, ¡Crystal, usted debería de estar agradecida de que no tuvo que ir a quimioterapia! ¿De qué se queja?… y se convirtió en una lucha contra mí misma – yo invalidándome a mí misma -.
Pero bueno, vamos por partes, para dar una breve actualización, el 16 de abril inicié el tratamiento de radioterapia, el cual iba a consistir en 33 sesiones. Hoy día ya llevo 28 sesiones y me acortaron a un total de 30 sesiones. En otras palabras, estoy a 2 sesiones de ya concluir con el tratamiento. Me siento muy agradecida de que todo el proceso haya sido tan rápido y oportuno. En términos generales, respecto a los efectos secundarios, la piel se ha empezado a tornar rojiza y muy sensible, me siento un poco tiesa en algunos movimientos (esto también y probablemente en mayor parte debido a la cirugía), y, por último, el efecto más predominante ha sido el cansancio. Tengo entendido que los otros efectos secundarios (fibrosis, infertilidad y problemas en la piel) podrían empezar a evidenciarse posterior al tratamiento, pero bueno… ahí nos daremos cuenta en las próximas semanas.
Y es entonces ya estando tan cerca de que todo este proceso termine y de regresar a mi rutina anterior, donde empiezo a sentir que el mundo se desmorona y me siento completamente perdida. Me pregunto a mí misma en donde me veo en 5 años y la verdad es que no tengo ni la menor idea… y esto me da pavor. Comprendo que, a como conversaba con la psicóloga, es sumamente normal que personas en estas situaciones, en donde la vida te da un sacudión, que uno llegue a preguntarse el curso de la vida que llevamos, si somos realmente felices, si nos sentimos plenos o llenos/satisfechos, … Y el hecho de no poder responder esas preguntas me ha estado sacando las lágrimas las últimas semanas.
Me duele admitir que he regresado en mi proceso de apreciarme a mí misma, por lo que soy… me encuentro constantemente sintiendo que no soy suficiente. Me reprocho el hecho de que ya tengo 33 años, que quizá el cáncer pueda regresar y que yo estoy perdiendo tiempo porque no se hacía dirección ir una vez que todo esto se acabe. Pero luego… gracias a las personas que más aprecio alrededor mío, a mi psicóloga y a las lecciones aprendidas las últimas semanas, me digo a mí misma que debo de tener paciencia. No está mal sentirme como me siento, estoy 100% que no soy la única persona en el planeta que se ha sentido así, … Que ha vuelto a empezar a pesar de la edad o las circunstancias. Y vuelvo al mantra de mi vida: ¡Siempre puedo volver a empezar! ¡Nunca es tarde! Y me doy cuenta de que eso es muy cierto. No se puede negar que, si da miedo, asusta y aterra no saber lo que se quiere realmente, pero si se pone le trabajo sé que lo puedo descifrar. Y de nuevo… un día a la vez. No puedo resolver toda mi vida de un día para otro, tengo que ir un paso a la vez y una prioridad a la vez y la prioridad ahorita es terminar el tratamiento, cuidarme mucho y recuperarme este próximo mes postratamiento y estar en la mejor condición posible para regresar al trabajo y mi antigua rutina.
No voy a dejar que los malos pensamientos me dejen pegada y amarrada al suelo, es fundamental sentir lo que siento, apreciarlo, aprender de todo esto y como siempre… levantarse y volver a empezar, dar el siguiente paso. Yo sé que, aunque ahorita todo parece ser un gran desafío, e imposible, soy muy capaz de salir adelante.
Deja un comentario